En toda intervención quirúrgica existe la posibilidad de complicaciones, por eso os vamos a hablar de los riesgos de la otoplastia. Aunque debemos aclarar que estas situaciones pasan en un menor número de ocasiones y que existen numerosos mitos sobre la cirugía de orejas.

¿En que consiste la otoplastia?

La otoplastia es un tipo de intervención quirúrgica que ayuda a mejorar la forma, posición o proyección del pabellón auricular. Esto se debe a varios motivos:

  • Hellix valgus (“orejas de soplillo”, orejas “en asa”).
  • Malformaciones congénitas: orejas contraídas, microtias (orejas pequeñas).
  • Malformaciones adquiridas: quemaduras, traumatismos, secuelas de cirugía.

Hay diferentes técnicas de otoplastia y su indicación varía según el tipo de deformidad. Pero en general consiste en tallar y modelar el cartílago auricular, recreando sus pliegues naturales y corrigiendo la implantación excesivamente separada del cráneo. Normalmente se suele realizar con incisiones en la parte posterior de la oreja. En ocasiones, en algunas malformaciones es necesario utilizar injertos de cartílago de la oreja sana o de las costillas.

Debemos mencionar que con esta intervención se mejora el aspecto del pabellón auricular, pero en ningún caso la audición.

¿Hay tratamientos alternativos?

Pequeñas deformidades u orejas despegadas pueden tratarse con moldes de sujeción, pero esta técnica solo es efectiva en los primeros meses de vida. Por otro lado, en las grandes deformidades, una alternativa podría ser la colocación de una epítesis (prótesis externa artificial).

 Posibles complicaciones o riesgos de la otoplastia

Como ocurre en todas las intervenciones quirúrgicas existe la posibilidad de que ocurran una serie de complicaciones y riesgos que debemos tener en cuenta, a pesar de que no es frecuente que aparezcan en una otoplastia estética estándar. Al tratarse de una cirugía mayor siempre es necesario alertar al paciente sobre una serie de posibles complicaciones:

  • Hematoma o edema auricular: Puede deberse a la técnica de infiltración anestésica, produciendo sensación de tensión en las orejas. Esto puede suceder en los primeros días tras la cirugía, pero no suele necesitar tratamiento quirúrgico.
  • Asimetría: Puede haber variación entre los dos lados después de la cirugía.
  • Recidiva: Es inusual, pero puede ocurrir que las orejas excesivamente proyectadas se vuelvan a despegar parcial o totalmente tras la cirugía.
  • Hemorragia: Es algo menos probable, pero si ocurre puede requerir un tratamiento de urgencia para drenar la sangre acumulada. Los acúmulos de sangre bajo la piel pueden retrasar la curación y causar cicatrización excesiva.
  • Infección: La infección es infrecuente tras este tipo de cirugía. Si ocurriera, podría ser necesario un tratamiento que incluyera antibióticos o cirugía adicional.
  • Cambios en la sensibilidad cutánea: La disminución o pérdida de la sensibilidad cutánea suele recuperarse en un tiempo variable (6-12 meses).
  • Irregularidades del contorno: Pueden producirse irregularidades tanto en el cartílago como en la piel que lo recubre.
  • Deformidad persistente: Cuando hay grandes malformaciones nunca se consigue reconstruir una oreja “normal”. En los casos más severos es frecuente que se precisen varias operaciones para obtener un resultado satisfactorio. Las deformidades menores también pueden precisar “retoques”.
  • Cicatrización cutánea: En casos muy aislados pueden producirse cicatrices anormales, rojas y gruesas. Las cicatrices en exceso son poco frecuentes, pero de ser así, pueden necesitarse tratamientos adicionales para tratar la cicatrización anormal, incluyendo cirugía. Las personas fumadoras tienen más posibilidades de complicaciones en la cicatrización.
  • Complicaciones en la zona donante: Cuando es necesario tomar injertos de cartílago, pueden producirse complicaciones en el lugar de donde se toman, bien sea de la oreja contralateral, la nariz o el cartílago costal. El injerto puede reabsorberse total o parcialmente.
  • Anestesia: Tanto la anestesia local como la general implican un riesgo. Existe la posibilidad de complicaciones, lesiones e incluso muerte por cualquiera de las formas de anestesia o sedación.
  • Reacciones alérgicas: En casos raros se han observado alergias locales al esparadrapo, material de sutura o preparados tópicos.

Dichas circunstancias son muy poco frecuentes. No obstante, puede ocurrir que el resultado sea insatisfactorio y se requiera una cirugía adicional.

Por tanto, es necesario conocer de antemano esta serie de complicaciones, y consultar cualquier duda previa a la intervención. Queremos recalcar ante todo que la otoplastia es una cirugía muy segura y eficaz. Lo primero y más importante es saber elegir bien el cirujano, un cirujano titulado y con experiencia que te asesore, te ofrezca unas expectativas realistas y te garantice unos resultados satisfactorios bajo un entorno de seguridad y profesionalidad.

En nuestra clínica, la doctora Meli, estará encantada de resolver todas tus cuestiones relacionadas con la intervención. Contáctanos.